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Dr. Eduardo García Solis.
Médico Patólogo Clínico Certificado por el Consejo de su Especialidad.
Director Operativo de la Comisión de Bioética del Estado de Campeche.

CURRICULUM VITAE

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RECOMENDACIONES DE LA CONAMED

COMISIÓN NACIONAL DE ARBITRAJE MÉDICO

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Ser médico, radica justamente en jamás dejar de serlo. Ser médico es la más noble y generosa vocación que el hombre ha inventado, a su paso por la Tierra,

para asistir en su padecer a otro hombre (1)

Sucesos que se han presentado en relación a los médicos, a los que se les culpa de negligencia, homicidio doloso han suscitado una serie de respuestas con

sus consiguientes controversias. Hay que tener presente, que estudiar medicina es una profesión de gran exigencia, que los médicos estudian para ayudar a

las personas en la preservación de la salud, que la medicina no es una ciencia exacta, que para ser médicos se necesitan actualmente de 6 a 12 años de

estudio y practica constante, de trabajo intenso durante la formación, con jornadas de 24 horas cada tercer día, preparándose, estudiando para así poder ayudar

a salvar una vida.   Al comparar con otras profesiones, en las que a su término en la mayoría de ellas, los recién graduados pueden empezar a trabajar y obtener

una remuneración económica adecuada por sus estudios, vemos que el médico debe seguir preparándose para estudiar una especialidad que le llevará de 4 a 6

años y en ciertos casos una subespecialidad adicional con 1 o 2 años más de arduo estudio, todo lo anterior con solo un objetivo, tener un mejor conocimiento

para ayudar. Que se puede equivocar, es cierto - los médicos al ser humanos no somos infalibles-  pero eso si siempre pondrán lo mejor de ellos mismos.

El ser y el deber ser de acuerdo a lo aprendido, sus deberes y comportamiento se han establecido desde los tiempos de Hipócrates hasta la actualidad como

está plasmado en  la Declaración de la Asociación Médica Mundial que establecen el cuidado del ser humano, el no hacer daño, pero poco se habla del error o

equivocarse en medicina. El médico es humano y como tal es falible. Un médico puede realizar 1000 intervenciones exitosas, pero si falla una, siempre será

señalado por la Sociedad.  El médico debe de contar con una buena formación científico-técnica, y ética.  Ya que cuando cometa un error, lo acepte y de

este obtenga la enseñanza de no volver a repetirlo y darlo a conocer, quizás esto sea lo más difícil, para que sus colegas no repitan el error. El error es definido

como un acto no intencionado por omisión o comisión que es inadecuado para el efecto o resultado que se pretende. El error en medicina se ha estudiado, existen

pocas publicaciones al respecto, de ellas en un estudio realizado en Nueva York, (2) se encontró que 98 609 pacientes sufrieron daño iatrogénico fatal en un 14%.

En otro estudio en autopsias, se observaron tasas del 35 al 40% (3).  En México, existe una instancia para resolver los conflictos suscitados entre los usuarios

y los prestadores de servicios médicos, sin afectar derechos que la ley concede a las partes para dirimir sus controversias, que es la Comisión Nacional de Arbitraje

Médico mejor conocida como CONAMED donde se dirimen situaciones que se presentan en la relación médico-paciente.  Es conveniente señalar que el médico en

formación debe estar asesorado en forma continua, para evitar casos como el que reportó CONAMED acerca de la presentación de complicaciones por restos

placentarios en una mujer post parto (4). Quien es el responsable ¿El médico en formación o el médico adscrito?

La CONAMED puede definirse por sus funciones como una organización conciliadora, sobre una base eminentemente bioética, al establecer un puente entre la

ciencia y el humanismo.

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Por lo que el médico debe:

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·       Aceptar que es falible.

·       Comunicarse plenamente con el paciente y sus familiares, con respeto, salvaguardando su dignidad.

·       Estar preparado en forma continua, científica y técnicamente en forma humanista.

·       Reconocer el error, para lo que hay que aplicar sistemas que detecten errores e investigar las causas que lo motivan.

·       Reconocer que el error puede ser fuente de enseñanza.

·       Disminuir los errores, utilizando herramientas que ayuden al médico; por ejemplo recordar las dosis de los medicamentos utilizando un dispositivo tecnológico.

·       Evitar la fatiga, principalmente en las áreas críticas, como es la Terapia Intensiva.

·       Reconocer las situaciones emocionales que pudiese tener el médico, como es el divorcio, o víctima del agotamiento.

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Para evitar el error médico CONAMED, (5), recomienda:

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1.- Actualizar continuamente al personal médico. No basta con la formación universitaria ni con una residencia médica, pues la ciencia y la tecnología son  evolutivas.

2.-  Mantener una buena relación médico-paciente, informando de los procedimientos, posibles riesgos y  accidentes tanto al enfermo como a sus familiares.

Es importante tomar en cuenta las opiniones, saberes e inquietudes del paciente y sus familiares para que el  médico mejore la toma de decisiones.

3.- Participación de los médicos mediante los organismos correspondientes en la creación de leyes y procedimientos aplicables a las demandas por negligencia médica.

4.- Ser prudente teniendo un criterio adecuado y una  conducta médica que surja del razonamiento y la información, aplicando una medicina asertiva.

5.- Reconociendo hasta dónde se puede actuar y en qué  momento referir al paciente a otro especialista.

6.- Ser diligente, cuidadoso y estar verdaderamente al  servicio del enfermo considerándolo un todo.

7.- Contar con adecuadas condiciones de trabajo, para  que los médicos tengan elementos necesarios y otorguen adecuados servicios a los pacientes.

8.- Verificar que el expediente clínico cuente con toda la información que fundamente la toma de decisiones  médicas, pues en la justicia lo que no está escrito no existe.

Siguiendo estas recomendaciones, se podrá disminuir el error médico. Recordando al Dr. Ignacio Chávez, (6)

Es la confrontación de la confianza del enfermo con la conciencia del médico.

No hace falta más, cuidemos de nuestra conciencia y ofrezcamos lo mejor de nosotros para ayudar al enfermo.

Un día podemos ser nosotros mismos el enfermo”

Bibliografía

1.    Guarner Vicente, Conferencia Dr. Ignacio Chávez. Acerca de la desaparición del arte de curar. Gac Méd Méx Vol.138 No. 4, 2002

2.    Breeman TA. Incidence of adverse events and negligence in hospitalized patients results of the Harvard Medical Practice Study l. N Eng J Med 1991:324:3706

3.    Goldman L. Sayson R. Robbins S.  The value of the autopsy. N Engl J Med, 1983; 368: 100-5

4.    Revista CONAMED, Vol. 16, num 4, Octubre-Diciembre, 2011

5.    Revista CONAMED, Vol. 19, núm 1, enero-marzo 2014, pags. 32-36

6.  Chávez Ignacio, Ideario, Colegio Nacional, México, 1997

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ORACIÓN DE MAIMÓNIDES

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En Medicina Ser Ético es un anhelo que todos tenemos cuando iniciamos los estudios, al paso de los años, al fin de nuestras actividades, todos decimos ser éticos,

pero una cosa es decir y otra es serlo. Y es que actuar éticamente y  reflexionar es indispensable para garantizar condiciones de equidad, justicia, respeto a la dignidad

y a los derechos humanos. Se ha escrito, hablado sobre el quehacer bioético, se fomenta la cultura bioética, no obstante hace ya 800 años un médico judío, en una

oración a Dios, en que pedía ser un buen médico, este médico es Moses Maimónides, médico judío, nacido en Córdoba (1135-1204). Se supone que fue escrita por un

médico alemán, Marcus Herz, que la publicó en 1793 como "Oración Diaria De Un Médico Antes De Salir A Visitar A Sus Enfermos". Según un manuscrito en hebreo,

de un famoso médico judío del siglo XII, que trabajó en Egipto. Unos fragmentos de su oración, en que le pide a Dios:

Inspírame un gran amor a mi arte y a Tus criaturas. No permitas que la sed de ganancias o que la ambición de renombre y admiración echen a perder mi trabajo, pues son

enemigas de la verdad y del amor a la humanidad y pueden desviarme del noble deber de atender al bienestar de Tus criaturas.

Da vigor a mi cuerpo y a mi espíritu, a fin de que esté siempre dispuestos a ayudar con buen ánimo al pobre y al rico, al malo y al bueno, al enemigo igual que al amigo.

Haz que en el que sufre yo no vea más que al hombre.

Ilumina mi mente para que reconozca lo que se presenta a mis ojos y para que sepa discernir lo que está ausente y escondido. Que no deje de ver lo que es visible, pero

no permitas que me arrogue el poder de inventar lo que no existe; pues los límites del arte de preservar la vida y la salud de Tus criaturas son tenues e indefinidos.

No permitas que me distraiga: que ningún pensamiento extraño desvíe mi atención de la cabecera del enfermo o perturbe mi mente en su silenciosa deliberación, pues son

grandes y complicadas las reflexiones que se necesitan para no dañar a Tus criaturas.

Llena mi alma de delicadeza y serenidad si algún colega de más años, orgulloso de su mayor experiencia, quiere desplazarme, me desprecia o se niega a enseñarme.

Que eso no me haga un resentido, porque saben cosas que yo ignoro. Que no me apene su arrogancia. Porque aunque son ancianos, la edad avanzada no es dueña de las pasiones.

Yo espero alcanzar la vejez en esta tierra y estar en Tu presencia, Señor Todopoderoso.

Haz que sea modesto en todo excepto en el deseo de conocer el arte de mi profesión. No permitas que me ataque el pensamiento de que ya sé bastante.

Por el contrario, concédeme la fuerza, la alegría y la ambición de saber más cada día. Pues el arte es inacabable, y la mente del hombre siempre puede crecer.

En Tu eterna Providencia, Tú me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesión.

Apóyame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu ayuda nada de lo que haga tendrá éxito.

 

Sigamos estos preceptos, preparémonos científicamente, conocimientos y habilidades para ayudar, se ha dicho "es difícil la medicina y más cuando no se sabe".

Somos médicos, enfermeras, químicos, trabajadores sociales, asistentes, en si todos los profesionales de la salud, a quienes acuden por alguna dolencia física, mental y

en ocasiones hasta del alma. Actuemos siempre por el bien, hagamos el bien. Una sonrisa es lo que pide muchas veces el enfermo, la comprensión. La verdad es de todos.

 

 

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Hay mucho más que hacer, que simplemente explicar la biología de la enfermedad y administrar un tratamiento.
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Es asomarse al enfermo, tomarlo de la mano y escucharlo, pero sobre todo comprenderlo.

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En ocasiones nos enfrentamos a pacientes que acuden a nosotros por ayuda, porque están enfermos, temerosos, sin saber que va a suceder.

  • Llega un paciente a un estudio de rutina, es un 14 de Febrero, al hacerle un estudio  biometría hemática, se encuentra que tiene una leucemia,

¿se le debe dar el diagnostico ese día o esperar que pasen algunos días? , 

  • A un paciente de 20 años se le diagnostica un cáncer de páncreas neuroendocrino, se le explica que la insulina producida lo puede llevar a un coma

 hipoglicémico y la esperanza de vida es corta, que se le puede administrar bolos de glucosa para la hipoglicemia, administrar quimioterapia,

  • En una paciente de 25 años se encuentra que es VIH positivo. Es madre de 3 hijos, se le debe informar que es seropositiva y lo que esto conlleva.

Son dilemas a los que los médicos tienen que afrontar, el cómo manejar estas situaciones depende de los principios y valores que se  hayan inculcado

desde la infancia  y en la formación ya como médicos. Nos debemos de involucrar con el enfermo.

·         Un anciano con una coronariopatía, quien vive con su esposa, también ya anciana ambos de 80 años,  presenta por la noche cuadros de

ángor inestable en forma frecuente. Cuando esto sucede es llevado al Hospital, en donde permanece unas horas y es dado de alta. Su médico valora

la situación y comprueba que desde el punto de vista cardiológico, el beneficio esperable de nuevos ingresos hospitalarios es mínimo, mientras que

la carga de ansiedad  y el trastorno que ocasionan los traslados es terrible para ambos ancianos.

Después de comentar de manera prudente y comprensible, con el paciente, su esposa y  familiares más cercanos, el enfermo decide que los cuadros de

ángor se traten en su domicilio. Probablemente  la decisión  tomada ha favorecido un curso de acción que seguramente va a suponer una mayor calidad

de vida para el anciano. Técnica y legalmente hubiera sido correcto, y por supuesto más cómodo para el médico, seguir recomendando el ingreso ante

sucesivos cuadros de angor inestable. No obstante  la calidad total  de la decisión tomada en este caso, que incluye criterios éticos (ponderación de las

preferencias del anciano), ha sido posiblemente superior.  Es donde se involucra el medico con el enfermo. 

Algunos dirán no te involucres con el enfermo, ¿es ética esa disyuntiva?,

La respuesta es no pues el paciente acude a nosotros en busca de ayuda, de un ancla, un puente que lo ayude, de alguien quien lo comprenda,

de un ser humano. Recordemos que medicina es servicio.

Es por ello que, se debe tomar de la mano al paciente y guiarlo por ese camino, a veces muy difícil, sinuoso que es la enfermedad, y no bastará con

hacer un diagnóstico acertado y proporcionar una terapéutica eficaz, es algo más y es nuestro deber como médicos, acompañar a ese organismo

afectado y alma desolada.

La afirmación de que una de las fuerzas que deben de mover a los médicos a mejorar la calidad de su práctica ha de ser la ética y con toda seguridad eso es cierto.

Pero cierto es también que muchas veces esa afirmación se queda en buenos deseos. Debemos ser humanistas, participar en el cambio que todos deseamos, si

por humanismo se entiende  el amor por el prójimo. Seamos responsables de ese ser humano que nos busca, para su alivio, recordando que se ayuda con lo que

se sabe no con  la ignorancia. Seamos activos, propositivos, comprometidos. Qué bueno que haya medicina genómica,  nano farmacología, uso de células madre,

robótica. No olvidemos que la salud en su más amplio concepto como lo define la Organización Mundial de la Salud, que es el estado completo de bienestar físico,

mental, social y no solamente la ausencia de enfermedad.

Por lo que es necesario que la salud llegue a todos los rincones de país,  en donde existan médicos comprometidos, funcionarios creativos que disminuyan las

profundas desigualdades.

Por eso cuando tratemos a un paciente, no nos conformemos solo con hacer un buen diagnóstico, un tratamiento oportuno, hagamos algo más, como en un

toma y daca, en donde se amalgame el enfermo y el médico,  démosle la mano al paciente y juntos recorramos el camino con profundo sentido humano lleno de amor

y comprensión por nuestro paciente. Un ser humano que requiere en ocasiones solo unas pocas palabras de aliento.

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Eduardo García Solís

Médico

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MARIHUANA: CONSIDERACIONES BIOÉTICAS < >

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¿ES ÉTICO FUMAR MARIHUANA?
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Un derecho fundamental que tiene el ser humano es  el libre albedrio. Al tomar una decisión,  la ética debería estar presente, como se debe actuar,

los valores que deben ser defendidos y respetados. La responsabilidad  que necesariamente debe estar presente en la moral. Debemos de responder 

a las decisiones personales. Actuemos éticamente  de acuerdo a la justificación y con las razones que soportan la decisión tomada. No bastan las buenas

intenciones, los comportamientos y sus resultados. Deben de estar orientados a los principios y valores. El estudio de la ética, así como de la bioética, ha

tenido un cierto abandono, tanto en las aulas de la Universidad, como en la formación de postgrado y sin duda en la formación continua de los profesionales

de la salud. Y como nadie reconoce lo que no ha conocido antes, existe el riesgo de tratar cuestiones   éticas como si fueran cuestiones   técnicas, ante las

que quizá nos podríamos sentir más seguros. Actualmente es lo que sucede ante el dilema de que si se debe permitir el consumo de la marihuana.

Fumar  tabaco es lícito, ingerir alcohol  es permitido por la sociedad, consumir marihuana está  prohibido. Las tres sustancias causan daño al organismo.

Una de las principales razones de fumar tabaco es sentirse bien, relajarse, el que lo consume después de comer lo disfruta, aunque es conocido que es la

primera causa de cáncer pulmonar, que origina una dependencia principalmente por uno de sus compuestos la nicotina. El alcohol es consumido por gran

parte de la sociedad actual, una de sus motivaciones principales es la euforia, el estar contento, el alcohol causa daño al organismo principalmente al hígado,

y es que en el hígado existe una enzima la deshidrogensa alcohólica que degrada el alcohol, cuando esta enzima no es capaz de degradar al alcohol, este se

transforma en acetaldehído, dañando al hepatocito y  causando cirrosis. Además el alcohol afecta otros órganos del cuerpo humano como es el cerebro. No obstante

lo anterior, tanto el tabaco como el alcohol están permitidos. La marihuana es consumida, por las personas para estar en un estado de bienestar, existen evidencias

que es benéfico  en el aspecto médico, para tratar síntomas como el dolor, las náuseas, el vómito. Pero está demostrado que causa daño, principalmente en el cerebro,

causando psicosis, perdida de la relación, daño pulmonar. Sin embargo existen sociedades en el mundo que la aceptan.  De acuerdo con la Organización de las Naciones

Unidas, se trata de la sustancia ilícita más utilizada en el mundo. 

Existe una aceptación mayor cada día, como países que admiten su legalización, como  Uruguay, Estados de la Unión Americana, que la aceptan no solo como uso medicinal

sino también recreativo. En México actualmente existe un movimiento que busca legalizar su uso principalmente en la Ciudad de México, con posiciones diferentes, unas a

favor y otras en contra. Siendo en la actualidad un tema controversial.

 La sensibilidad moral y la reflexión ética deberían ser parte integrante del proceso de desarrollo científico y tecnológico para la toma de decisión. Y es aquí en donde la bioética,

tiene un papel predominante en la toma de una decisión, que han de tomarse ante los problemas que suscita, su aceptación o prohibición.

Una mayor investigación es necesaria para determinar el uso de la marihuana, así como el debate a favor del bien común. Si se usa con restricciones y esta puede ayudar a aliviar

el sufrimiento humano, adelante. Pero si las leyes se tornan laxas, se podría facilitar su uso no médico, de forma recreativa como ya sucede en algunas sociedades, y esta podría

ser la entrada a otro tipo de drogas. La marihuana está lejos de ser una panacea; induce significativo deterioro cognitivo a corto plazo, puede ser adictivo y parece estar asociado

con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Aunque, hay evidencia  de que la droga puede tener un papel en el tratamiento de la enfermedad intestinal inflamatoria, esclerosis múltiple,

en VIH-SIDA,  diabetes, ciertas condiciones de dolor crónico, fibromialgia. Los efectos secundarios como el cáncer, los trastornos psicóticos, la afectación pulmonar, la pérdida del pensamiento

crítico, la psicosis.   Hace imperativo  que sea necesaria una revisión estricta del uso de la marihuana, con lineamientos éticos y bioéticos.  No olvidemos que es una droga, compuesto psicoactivo

que altera el organismo, al igual que otros compuestos químicos, como el alcohol, la nicotina, causan daño.  En todos los casos, los posibles efectos secundarios negativos asociados con la

marihuana deberían sopesarse contra los potenciales beneficios. Y si consideramos que ética y moralmente deseamos el bien, la legalización o no, es una responsabilidad que no podemos soslayar.

Para mayor información, se sugiere consultar:

1. - World Drug Report 2010.  United Nations Publication. p. 198.

2. - American Medical Association Council on Science and Public Health. Report 3. Use of Cannabis for Medical Purposes. November 2009.

Available at: http://www.ama-assn.org/ama1/pub/upload/mm/443/csaph-report3-i09.pdf

3. - B Favrat, A Ménétrey, M Augsburger, LE Rothuizen, M Appenzeller, T Buclin, M Pin, P Mangin, C Giroud (2005). «Dos casos de "psicosis aguda de cannabis"

después de la administración oral de cannabis. BMC Psychiatry (5): p. 2011.

4. - Klan H. Medicinal use of cannabis: history and current status. Pain Res Manag. 2001;6:80-91.

5. - Joy JE, Watson S Jr, Benson JA Jr, eds. Marijuana and Medicine. Assessing the Science Base. Washington, DC: National Academy Press; 1999.

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 EL ESTUDIANTE DE MEDICINA Y LA BIOÉTICA
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"Yo amo profundamente a la Universidad porque nada me llena de alegría y de paz con ese acto transido de divina humildad que es la enseñanza.

Amo a la enseñanza como a lo que está más cerca de mí, como a los míos.  Y es lógico que así sea porque amar es dar. Y el amor es tanto más

amor cuando menos cosas espera a cambio de las que da".   Dr. Gregorio Marañón.

Cuantos de nosotros cuando deseamos estudiar medicina, nos preguntan el porqué de nuestro deseo, en ocasiones referimos “nos gusta ayudar a las personas”,

“hacer el bien a los demás”, “cuidar a los enfermos”. Y la respuesta que recibimos es que estudiar medicina es una carrera de sacrificios, que se acabaron las fiestas,

no hay tiempo de novias. Que cuando terminen sus estudios, la mayoría  de sus compañeros ya estarán casados, con familia y establecidos. En cambio el médico, se

establecerá aproximadamente a los 30 años, no disfrutara ver crecer a sus hijos, no todas las noches estará en su hogar, porque el deber lo llama, ya sea hacer guardias

en el hospital o la atención del enfermo que así lo requiera. Después de la entrevista con el aspirante a ser médico, su respuesta es invariable, no importa “yo deseo estudiar

medicina, porque deseo ayudar”. Que sucede cuando ya se es médico, en ocasiones se olvida, por qué estudio medicina “el ayudar”, se olvida de sus principios, del deber ser,

del bien por el bien, siendo su primicia el enriquecimiento a costa de sus semejantes. ¿es acaso el consumismo?, ¿el mercantilismo actual? ¿la pérdida de valores?, ¿Cuánto tienes,

cuánto vales?, probablemente, por lo que es imprescindible que ese principio de “ayuda”, fomentarlo desde los inicios de la carrera de medicina y a través de toda la vida de

ejercicio profesional, solo así el médico como lo refiere  en su Ideario el Dr. Ignacio Chávez (1), citando a Louis Portes “de una confianza frente a una conciencia”.

Esto se lograra por medio de la Bioética en el estudiante de Medicina.

Que estas palabras sirvan como preludio, a la experiencia que relato  como Profesor y después Director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma

de Campeche, al instaurar el programa “El Estudiante de Medicina en la Familia”, en el que se llevó a cabo un programa diseñado para alumnos de 3º y 4º  año de

la Facultad de Medicina, con énfasis en la Bioética, de acuerdo a lo descrito por el Maestro Ignacio Chávez, que la concibe como la ciencia de nuestros deberes,

como la norma de nuestra conducta. El estudiante de medicina y futuro médico se encuentra frente a un juez impecable, su conciencia, imposible eludirla, ni

siquiera cuando ha tratado de esquivar todo riesgo con abstenciones culpables. Su deber es proteger al enfermo, no protegerse así mismo.

Para lograrlo lo primero que debe hacer es comprometerse, está obligado hacerlo. Al parecer en ocasiones esto no es posible, ya que el médico trabaja a la

defensiva, por las demandas que existen. El estudiante actual sigue las experiencias de su profesor, también desea protegerse, pensando curar a la defensiva,

tratando al enfermo como un número, una máquina, evitando un contacto cercano. Es en donde la medicina asertiva, la lex artis, los principios hipocráticos

como el “primero no hacer daño”, los principios éticos y los valores morales deben prevalecer en el médico. En base a lo anterior, en  el programa señalado,

el objetivo es que el estudiante se integre a la familia, como parte de ella, para el cuidado de su salud como un todo, en un entorno bioético.

Es en su formación cuando se debe sembrar las bases de la bioética, el bien por el bien. La bioética debe formar parte de la curricula escolar. Procurando que

el alumno tenga contacto con el paciente y por ende con la familia. Sea un ancla, un puente entre el paciente, la enfermedad, la familia. En ocasiones como lo

refiere Antonio Corra Costanedo (2), el enfermo se encuentra en una isla, con el mínimo contacto con su familia, debido a la burocracia que impera en algunos

sistemas de salud. Es que el enfermo cuando entra al Hospital, es sometido a  máquinas, aparatos que no le dan ninguna explicación, entre análisis y radiografías,

exploraciones que no sabe para qué son y lo que buscan, que le aturden y sobre lo que nadie le aclara nada, en medio de los cuales escucha pocos alientos, pocas

palabras, se encuentra perdido, es conocida la anécdota en hospitales que al pasar visita un cirujano este  rodeado de residentes, internos, alumnos, explora al paciente,

al preguntar el paciente que es lo que tiene, es ignorado. En la tarde cuando llega le esposa, le pregunta ¿de qué lo van a operar?,  y el enfermo no lo sabe. Esto debe terminar;

el paciente tiene el derecho de saber si lo van a operar de que, cuales son los riesgos, si tendrá incapacidad, todas las  preguntas que tenga. No solo eso, tiene el derecho de

preguntar al cirujano  si tiene experiencias en esa cirugía, ¿Cuáles son los riesgos? si se ha actualizado, ¿y porque tiene ese derecho? Sencillamente pondrá en manos de ese

cirujano lo más preciado que tiene…su vida.

Es ahí en donde el estudiante de medicina, como un faro le señala la luz al enfermo, ya que este ansia que alguien le contemple, analice su estado de ánimo, sus sobresaltos,

sus miedos, su soledad.

El hombre enfermo, el hombre física y como consecuencia psíquicamente mutilado, perturbado y disminuido, busca un asidero, busca a alguien que le ayude a soportar y

que comparta esa angustia engendrada por la enfermedad, alguien que cure su dolencia concreta la suya; el médico. Como una tabla de salvación la palabra amable que lo

consuele a  él y a su familia. La familia que pasa horas enteras en la sala de espera, sin saber nada, con la angustia por la suerte de su ser querido. Y es aquí en donde el

estudiante de medicina actúa como un ángel, que le da esperanza, llegando a ser parte de esa familia, cuidándola, detectando el peligro de la enfermedad, los riesgos

a los que ocurre el padre de familia, como es la hipertensión arterial, esa enfermedad silenciosa, el estudiante le tomará la presión arterial cotidianamente,  a la madre

la orientara a que se realice mastografía, el examen de Papanicolaou, examen que salva vidas, vigilando el crecimiento y desarrollo del niño, para que este disfrute las

oportunidades que le da la vida. Estas y otras orientaciones para el cuidado de la salud de la familia hará el estudiante.

Para que después como médico, siguiendo a Corral Costanedo,  establece que es conocedor de la familia, depositario de su confianza, amigo en la salud y amigo

en la enfermedad, la diagnostique y trate, lo asesore cuando es necesario que acuda con un médico especialista, poniendo el enfermo en sus manos; pero sin

soltarle el alma y la mano. Ayudándolo a atravesar las calles de las dolencia, los trámites imprescindibles, los días de internamiento. Toma fuerte esa mano niña,

esa existencia niña, en que se convierte la vida de cualquier enfermo por muy adulta y experimentada que sea. Es que en el complejo mundo especializado, tecnificado

de la medicina actual, entre la masificación de las grandes clínicas entre el tráfago de gran ciudad de los hospitales, pasando de espera en espera, de cola en cola,

de silencio en silencio, de médico en médico; el hombre enfermo, el alma del hombre enfermo, que busca la salud, que solicita por encima de todo una ayuda cálida,

un consuelo,  una aclaración, para sus males, sus dolencias, que aunque sean físicas le afectan el espíritu, se siente aunque atendido, trágica y dolorosamente ignorado

y abandonado. Es aquí nuevamente, en donde el estudiante de medicina es el puente salvador entre el enfermo, el médico y  todos los que forman el equipo de salud.

El objetivo de la medicina es la conservación de la salud y la curación de la enfermedad, pero también y muy especialmente el mejoramiento físico y moral del hombre y del espíritu.

En todo acto médico en donde se dé el proceso de enseñanza-aprendizaje, como un toma y daca entre el profesor y el estudiante, todo profesor debe responder a la triple misión

de sabio en la ciencia, sacerdote en el propósito y artista en el procedimiento. Y pedirle a Dios como el médico judío Maimónides que solo deseara conocimiento, para ayudar así

 a sus semejantes.

El estudiante acompañará al enfermo, será su guía,  su mensajero, intérprete, un apoyo, en medio de todos los que luchan por curarle. Que lo considere en su totalidad, que

conozca su complejidad, su personalidad, para llegar con éxito la recuperación de su destino existencial.

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Bibliografía

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1.- Chávez Ignacio. Ideario. Colegio Nacional 1997

2.- Corral Costanedo Antonio. Elogio y Nostalgia del Médico de Cabecera. Año Conmemorativo del 250 Aniversario de la Fundación de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid. 1981

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BIOETICA Y CALIDAD. REV LAT PAT CLIN / ML 2013

CODIGO DE ETICA OPS 2007

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